La cara desconocida de las últimas barracas de Barcelona

Barrios desaparecidos

Un libro muestra fotografías de la época final de la barriada de la Perona de Sant Martí de Provençals

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Niños jugando en el barrio de la Perona

Esteve Lucerón / AFB

La Perona fue uno de los últimos grandes barrios de barracas en desaparecer de Barcelona. Estaba situado a lo largo de la ronda de Sant Martí, entre el puente de Espronceda y la riera de Horta, justo donde está proyectada la futura estación del AVE de la Sagrera. Una parte de la Barcelona no tan lejana ya extinguida que se recuerda en el nuevo libro El barri de la Perona 1980-1990.

En el libro se incluye más de un centenar de fotografías en blanco y negro de un gran valor documental que muestran el día a día del barrio poco antes de su desaparición con motivo de los Juegos Olímpicos de 1992. Calles medio asfaltadas, chabolas sobreocupadas con techos de uralita, niños jugando en el barro... aunque parecen estampas de plena posguerra fueron realizadas entre 1980 y de 1990 por el fotógrafo Esteve Lucerón, formado en el Centro Internacional de Fotografía de Barcelona (CIFB) y que ha expuesto su obra en museos como en el Centro de Arte Reina Sofía y el MACBA.

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Calles medio asfaltadas en el barrio de la Perona

Esteve Lucerón / AFB

La Perona que refleja el libro, coeditado por el Ayuntamiento de Barcelona y la editorial Marge Books, es la más convulsa y difícil. La historia de este barrio de barracas es especialmente particular con “dos relatos antagónicos”, uno de “convivencia e inclusión”, el que corresponde con una primera etapa entre 1945 y 1967, y “un segundo relato de conflicto y exclusión” entre 1968 y 1989, tal como explican en el prólogo Xavi Camino y Pilar Díaz, investigadores del fenómeno del barraquismo en la ciudad de Barcelona.

El barrio de la Perona, situado a lo largo de la ronda de Sant Martí, despareció antes de los Juegos Olímpicos

Sobre la primera época se acuerda muy bien Mari Carmen, conocida como la niña de la Perona, que reivindica la dignidad del barrio donde nació. “Éramos familias normales y gente trabajadora. Se vivía como en un pueblo, la vida se hacía en la calle…las comuniones, las Navidades, la casa solo era para dormir y teníamos dos cubículos: la cocina-comedor y una habitación”, recuerda. Unas viviendas que se fueron levantando con lo que “se podía: con ladrillos, maderas, cartones…” y al principio “sin servicios básicos, como agua y luz”.

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Una barraca del barrio de la Perona

Esteve Lucerón / AFB

Los primeros en llegar de la familia de Mari Carmen fueron sus abuelos, procedentes de Granada, durante la difícil posguerra, en 1949. La mayoría de las familias procedía de Andalucía o Murcia y venían a Barcelona en busca de un futuro mejor. Mari Carmen nació en 1958 y a los 13 años, en 1971, abandonó el barrio con su familia al ser realojada en un piso que les ofreció la administración.

De los barrios de barracas han salido abogados y empresarios”

Mari CarmenVivió en la Perona entre 1958 y 1971

Aunque otros barrios de barracas ya tienen una placa conmemorativa, como el del Somorrostro o el Camp de la Bota, un cuarto de siglo después todavía no hay ninguna referencia en la Perona. “En principio se tenía que haber instalado una placa, pero como en esta zona se tiene que hacer la futura estación del AVE se decidió no ponerla por si había que quitarla con las obras”, relata Mari Carmen, que defiende que la placa “ya está concedida y lucharemos para que en un futuro se ponga”.

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Retrato de una niña en el barrio de la Perona

Esteve Lucerón / AFB

Mari Carmen, involucrada en la vida asociativa del barrio y estuvo al frente durante más década de la asociación de mujeres La Pizarra de Raimunda, ahora vive enfrente del desparecido barrio de la Perona. Reivindica que se dignifique este lugar: “No podemos permitir que encima de olvidarnos quedemos en la historia como maleantes. De los barrios de barracas han salido gente con carreras, abogados y empresarios”.

En una segunda etapa, a partir de los años 70, la Perona experimentó un “largo proceso de segregación social como consecuencia de las prácticas de la Administración local”. El crecimiento económico y urbanístico propició la desaparición de los barrios de barracas a través de diferentes programas de realojos. “Se seleccionaron a las familias con más recursos que podían acceder a estos programas y, paralelamente, se generó una concentración de familias más desfavorecidas en los núcleos de barracas menos visibles”, explican Camino y Díaz. En su momento más álgido, en 1961, en Barcelona había 10.979 barracas, donde vivían unas sesenta mil personas, destacan.

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Vista del barrio de la Perona

Esteve Lucerón / AFB

En el caso de la Perona, la administración destinó las barracas abandonadas del barrio para trasladar familias barraquistas provenientes de otros barrios. “Las llegadas constantes de nuevas familias forzosamente amontonadas, en graves situaciones de exclusión y totalmente desconocidas entre ellas, fue lo que desencadenó las primeras tensiones sociales y la ruptura definitiva de la convivencia”, añaden.

Con el paso del tiempo la situación se agravaría e incluso varias entidades y vecinos se movilizaron para reclamar el derribo las barracas que llegó con la entrada de las excavadoras a las puertas de los Juegos Olímpicos.

Un barrio en referencia a Eva Perón

Un barrio que pasó a la historia y debe su nombre a Eva Perón cuando la dirigente política y actriz argentina, esposa del presidente de Argentina, Juan Domingo Perón, visitó Barcelona en 1947, en apoyo al régimen franquista, según se recoge en la introducción del libro.

Con la visita de Perón, también conocida como la Perona, se difundió la idea entre los barraquistas de quería construir casas para los pobres en la ronda de Sant Martí por lo que la barriada adoptó popularmente el nombre de la Perona.

Las imágenes del libro, cedidas por Lucerón este año al Archivo Fotográfico de Barcelona, están acompañadas con un texto de Ángel Marzo, poeta y maestro. Los autores del libro fueron dos testigos excepcionales de los últimos días de la Perona que entraron a formar parte de la vida cotidiana del barrio por sus profesiones. Lucerón, además de fotógrafo, fue vigilante de los talleres ocupacionales y Marzo era maestro de la Escuela de Adultos.

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Imagen tras el derribo de las barracas de la Perona

Esteve Lucerón / AFB

Este libro se suma a las diferentes iniciativas que reivindican el reconocimiento de los barrios de barracas a través de exposiciones, documentales o placas conmemorativas, impulsadas por la comisión ciudadana para la recuperación de su memoria.

Una de los últimos proyectos ha sido Barnacas II: Francisco Alegre, un documental que recoge las vivencias de los habitantes de esta barrio de barracas en el Carmel. Mediante exposiciones, rutas y charlas se ha recuperado la memoria barraquista y ha dado voz a aquellos niños de entonces, hoy adultos.

También se ha creado una plataforma que permite navegar por el documental de forma interactiva y sumergirse en las historias de las personas que en su día vivieron en las barracas de Barcelona, que ya forman parte de la historia de la ciudad.

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Herrero en el barrio de la Perona

Esteve Lucerón / AFB

El fotógrafo Esteve Lucerón ha cedido las imágenes al Archivo Fotográfico de Barcelona

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Niños jugando en el barrio de la Perona

Esteve Lucerón / AFB
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Calles sin asfaltar en el barrio de la Perona

Esteve Lucerón / AFB
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Una barraca del barrio de la Perona

Esteve Lucerón / AFB
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Vista del barrio de la Perona

Esteve Lucerón / AFB
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Retrato en el barrio de la Perona

Esteve Lucerón / AFB
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Una pareja de jóvenes en el barrio de la Perona

Esteve Lucerón / AFB
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Una familia preparando la comida en el barrio de la Perona

Esteve Lucerón / AFB
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Herrero en el barrio de la Perona

Esteve Lucerón / AFB
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